martes, 29 de mayo de 2012

Disneyland Paris: Frontierland y La Leyenda de Thunder Mesa



En 1849, en el lejano oeste americano había una pequeña ciudad llamada Thunder Mesa, construída en la tierra de Frontierland. Sus primeros habitantes construyeron un fuerte para protegerla de un posible ataque de los indios de la tribu Shoeshoe, cuyos teepees se encuentran entre la vegetación muy cerca de Thunder Mesa.


La ciudad estaba junto al río que pasaba a los pies de una imponente montaña llamada Big Thunder Mountain, y sus habitantes eran simples granjeros, cazadores furtivos y contrabandistas.

En 1853, Henry Ravenswood, a sus 58 años encontró oro en las entrañas de Big Thunder Mountain y fundó la Thunder Mesa Mining Company. Miles de personas llegaron atraídas por la fiebre del oro y la población de Thunder Mesa empezó a crecer rápidamente



Nuevos habitantes llegaban en el ferrocarril y  en barcos que navegaban por el río junto a Big Thunder Mountain.La primera tienda de Thunder Mesa fue Tobias Norton & Sons Frontier Traders, y después más comercios fueron apareciendo con el tiempo para satisfacer las necesidades de la población de la próspera ciudad.


Henry Ravenswood se hacía cada vez mas rico y se hizo construir una gran mansion en una colina en la parte más alta de la ciudad. Su fachada blanca y sus tejados rojos dominaban Thunder Mesa. Sus hermosos jardines estaban decorados con estatuas de mármol y pequeñas casitas de jardín de madera y cobre. en el lado oeste de la mansión estaba el cementerio familiar.


Henry estaba muy orgulloso de su bella mansión, pero su mayor orgullo era su preciosa hija Melanie a la que amaba y protegía. La quería tanto que en la ciudad se rumoreaba que Henry entró en furia el día que se enteró de que su prometido planeaba irse a vivir con ella lejos de Thunder Mesa después de casarse con ella, una idea que no le gustó nada.


Los mineros se asentaron en la parte este de la ciudad y pasaban sus horas de ocio en el Lucky Nugget Saloon, fundado en 1858 por Miss Diamond Lill, que tuvo la suerte de hacerse con una gran pepita de oro que nadie sabe cómo pudo conseguir y que le permitió abrir el negocio. En la zona oeste, cerca de la mansión Ravenswood Manor, estaba The Silver Spur Stakehouse, el restaurante más caro de la ciudad,  que era el punto de encuentro de la alta sociedad. Mientras tanto, Los fugitivos y forajidos se encontraban en The Last Chance Café.


La ciudad era un hervidero de prosperidad gracias a las riquezas obtenidas con el oro de Big Thunder Mountain. Durante 11 años nadie hizo caso de las leyendas indias que decían que en la montaña habitaba un dios llamado Thunder Bird que batía sus alas atrayendo rayos y provocando que temblara la tierra. Nadie creía en esas  historias, hasta que en 1860 un terremoto azotó Thunder Mesa mientras Henry Ravenswood y su esposa se encontraban en las minas. Ambos perdieron la vida en el terremoto y la Big Thunder Mining Company se cerró por motivos de seguridad, cesando así su actividad minera.


Tras el desafortunado accidente, no había nada ni nadie que impidiera los planes de boda de Melanie. Pero en los días anteriores a la boda, el novio desapareció. Melanie lo buscó por toda la casa, pero no lo encontró. Con el corazón roto, se encerró de por vida en la casa, esperando eternamente a su prometido e intentando comunicarse con él a través de sesiones de espiritismo, atrayendo así a demonios y fantasmas que se quedaban en la casa. Los vecinos decían que por las noches la veían asomada a la ventana, con su vestido de novia y un candelabro, como si estuviera esperando el regreso de su amado. Algunos pensaban que una presencia maligna la mantenía encerrada en la mansión.


Se rumoreaba que el fantasma del propio Henry Ravenswood había vuelto de su tumba para impedir la boda ahorcando al novio de Melanie en el ático de su mansión, y que era él quien mantenía a su hija encerrada en la casa. Algunos decían haber visto una inquietante sombra tras las cortinas de las ventanas y haber escuchado una risa tenebrosa en los jardines de la mansión.


Abandonada durante años, la mansión quedó en ruínas y los habitantes de Thunder Mesa, atemorizados por las historias que de ella se contaban, la empezaron a llamar Phantom Manor. Se decía que quienes entraban en ella, no salían jamás y sus almas quedaban allí atrapadas esperando ser liberadas algún día por consiguiera desvelar el misterio de lo que verdaderamente sucedió entre sus muros.


Fracasaron los intentos de volver a sacar oro de Big Thunder Mountain, los barcos pasaban perezosamente arriba y abajo por el río, y  con el tiempo la ciudad volvió a su actividad agraria. La vida de Thunder Mesa pasó de ser un hervidero a convertirse en apacible y agradable. Granjeros y rancheros se instalaron en la cercana zona de Cottonwood Creek. En ocasiones especiales, los habitantes de Thunder Mesa se reunían y celebraban animadas fiestas en Cottonwood Creek Ranch, donde cada uno traía us mesas y sillas para sentarse a disfrutar de la carne asada a la barbacoa.